Economía familiar, familia, General, Hogar

Cuando enero cuesta…

Ya os he comentado algunas veces que para mí la autentica cuesta no es ésta, si no la de septiembre, con la vuelta al cole y esas cosas…y la razón es sencilla. Los gastos de las fiestas son mucho más controlables, al final eres tú quién decide si pone gamba de Huelva o langostinos congelados, lechal o pavo, serrano o ibérico…y con los regalos pasa lo mismo. Decides presupuesto por hijo…así que, por lo menos aquí, es todo mucho más premeditado, y eso que nosotros no tenemos paga extra! En septiembre sin embargo el gasto no depende de tí…los libros son los libros, y el material es el material…y si los chándales del año anterior les quedan pesqueros, no hay opción de hacer encoger a los niños…y las puntillas en los bajos, que es lo que hacía mi madre con nosotras, en la ropa de los chicos, pues no es lo mismo, qué queréis que os diga…

De cualquier modo siempre es un desbarajuste, así que os cuento nuestros trucos, ya no sólo para este tiempo, si no un poco para todos, para cualquiera en el que haya algo de dificultad. 

La verdad es que me da mucha envidia cuando veo esas familias súper organizadas, con todo controladísimo, el dinero que entra en casa dividido por partidas, las previsiones planificadas a fondo, y que encima son capaces de ajustarse a ello. Nosotros somos mucho más de andar por casa, por pura estadística somos más propensos a sufrir gastos inesperados y eso hace que ese sistema sea complicado para nosotros, pero nuestro sistema nos funciona, que al fin y al cabo es lo importante. Nuestra planificación, propiamente dicha, es escasa. Tenemos en cuenta los gastos fijos, eso por supuesto. La casa, la cuota de autónomos…lo que sabemos previamente cuánto va a ser. El primero de mes dejamos esos temas liquidados…y el resto, a esperar por donde viene el toro. Tenemos calculado más o menos cuánto sale la factura de gas, luz o agua, dependiendo de la temporada, pero siempre puedes llevarte sustos. Hace poquito, sin ir más lejos, el canal nos cobró 700€ de agua (como si hubiéramos llenado una piscina olímpica!) y se quedaron tan pichis…han visto que el contador estaba mal, pero así de principio, pa la saca…no sé cuando nos lo devolverán…en fin, por cosas como ésa (y por lo de ser diez en casa, y esas cosas), es por lo que hay que andar con cautela…

Hay una palabra clave súper importante en el día a día de mi casa. APROVECHAR. Es aplicable a todo. A la ropa, al tiempo, a la comida, a las horas de sueño, al silencio…a todo.

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Empezamos por la despensa. Procuro hacer una compra grande al mes, sólo una, bien variada, pero una. Eso sí, la tarde que hacemos la compra, los del Día, piden refuerzos de personal a Manpower y la gente que nos ve huye despavorida porque creen que el apocalipsis nuclear es inminente…Y para hacer la compra de las compras, primero hay que conocer y estudiar muy bien el mercado. Nosotros compramos en cuatro sitios distintos, porque hay cosas en las que la diferencia de precio es muy grande entre unos establecimientos y otros. Ya sé que es un rollazo pudiendo hacerlo todo de golpe, pero estos pequeños detalles marcan la diferencia. Sobre todo si compras en cantidades industriales como nosotros. Y al final es una vez al mes, no cuesta tanto…he comprobado que así es mejor. Y probar marcas, hay veces que tenemos prejuicios hacia ciertos establecimientos o hacia ciertas marcas, y os prometo que hay marcas blancas que superan en calidad a las de renombre, palabrita. Pues eso, que lo mejor es hacer una sola compra y aprovecharla hasta los límites de la imaginación. Porque si hacemos compras más a menudo, va quedando siempre remanente, las cosas se estropean…y eso es dinero que al final va a la basura. Lo único que compro semanalmente es la fruta y la verdura. Y sólo repongo si terminamos con algunos de los “must have” (término que el resto del mundo usa para sus armarios, y yo uso para mi nevera, así es la vida). Véase: huevos, leche, yogures, pan, galletas. Básicamente esto. El resto, aprovechar hasta las máximas consecuencias. Esto va genial, porque te pones en plan creativa y terminas inventando platos asombrosos! Y esto nos lleva al siguiente paso hacia el ahorro. La cocina de aprovechamiento. Aquí no se tira nada! Hay sobras que pueden convertirse en nuevos platos, y restos que pueden convertirse en ingrediente de otros. Dejad volar la imaginación y veréis que sorpresas. Y si no sois de darle al coco, dadle al Google, un solo criterio de búsqueda y tendréis mil recetas al instante. Yo hasta guardo la salsa que sobra de las albóndigas para hacer arroz caldoso al día siguiente…no hay límites!! 

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Luego pasa que en enero hay un cruce de caminos bastante interesante. Andamos más apretados que el traje de un torero y se nos pone delante una tentación como un castillo. Las rebajas. Interesante disyuntiva…las rebajas nos pueden llevar a la más absoluta ruina o se pueden convertir en un aliado de categoría para el resto del año. La verdad es que yo gasto poquísimo en ropa, tanto mía como de los niños. Muy poco. Porque aprovecho mucho mucho. Lo bueno de ser una familia tan grande, y me refiero también a mis hermanos, sobrinos, etc., es que tenemos un tráfico de ropa bastante interesante. Pasa de hermanos a primos con fluidez. Es súper gracioso ponerte a ver fotos de hace años y descubrir a tu sobrino (que ahora tiene quince años) con la sudadera que hoy lleva tu propio hijo (que tiene cuatro). No me preguntéis cómo hacemos para que dure tanto, yo creo que un poco de mano divina hay detrás de este asunto. Y aparte de la familia, me llega mucha ropa heredada. Es gracioso, me pasa a veces que se me acerca una mamá del cole, o una vecina, o quien sea, con una cara de apuro como si me debieran dinero…y se ponen a hablar conmigo dando mil rodeos…“verás…es que me da cosilla decírtelo…igual no te sienta bien…pero claro…es que tengo ropa de mi hijo…y está nueva…y me da pena dejarla por ahí, y claro…igual tú…he pensado…” Pobres! Qué mal rato pasan!! Y no entiendo por qué! Yo siempre digo que sí, con toda la naturalidad del mundo y con todo el agradecimiento! Y es que ya no se trata de si económicamente puedes renovar armarios o no, es que si tienes a tu alcance el poder hacerlo de esta manera, siempre que sea digno, claro está, pues es mucho más inteligente. Yo estoy encantada, me llegan cosas estupendas y las aprovecho a tope. Incluso de marcas que yo jamás podría comprar, así que ni tan bien. Incluso tengo amigas que son divinas, que tienen más fondo de armario que una reportera del Vogue, y cuando hacen hueco para sus nuevas adquisiciones, me pasan a mí trapitos. Mis hijas y yo, más felices que las perdices. Apuro cero. La verdad es que yo en este sentido he cambiado un montón, antes de ser mamá era requetepija para la ropa, pero uno de los efectos secundarios de la maternidad es que tus prioridades cambian, y ahora soy una loca del “fashion low cost” y no solo eso, me he convertido en una marimercadillos. En el mercadillo de mi municipio hay un puesto que debería ser patrimonio de la humanidad, todo a 5,99…y cosas chulas de verdad. Así que cuando necesito tiro de ahí, y voy siempre tan mona. Igual no espectacular, pero sí mona. A mí con eso me vale.

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Y para lo que haya que comprar por necesidad, ahí sí, aprovechar las rebajas. Yo personalmente, nunca voy los primeros días, los precios realmente interesantes para mí, se dan a partir de la tercera o cuarta semana de rebajas. Ahí sí que encuentras gangas de impresión. Yo he llegado a comprar a abrigos por tres euros, creedme. Eso fue una chiripa muy gorda y no me ha vuelto a pasar, pero ofertas buenas buenas de verdad si que encuentras. Yo personalmente, en rebajas no pago más de diez pavos por nada. A no ser que sea algo que necesite por lo que sea. Llamadme exagerada, pero solo busco los chollos de verdad. Este año, por ejemplo, necesitaba camisetitas básicas y cómodas en las que me cupiera la barriga, y las encontré divinas por tres eurillos, así da gusto. Hay que mirar y remirar, y saber muy bien lo que tienes en los armarios y lo que tienes guardado de fuera de temporada. En las rebajas de invierno, por ejemplo, sacan restos de verano a precios irrisorios. Y en las de verano, pues lo contrario. Resumiendo. Las rebajas sólo para lo necesario y dentro de un límite. Fuera del tiempo de rebajas, cuando hay que comprar algo, siempre en sitios baratitos (a no ser que sea una ocasión especial, claro, que en junio se casa mi cuñada y tiraremos la casa por la ventana). Y una cosa súper importante, sé que muchos de los que me leéis sois familias numerosas…os recomiendo afiliaros a alguna asociación de familias numerosas, hay una casi en cada municipio, porque, a parte de las tiendas que ya lo hacen por sí mismas (H&M, Décimas…), las asociaciones se encargan de negociar con diversos comercios para que los afiliados nos beneficiemos de ello, realmente amortizas la cuota anual, que suele ser muy baja, por otro lado.

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El resto de los gastos de casa (electricidad, agua…) se pueden ver reducidos con truquitos sencillos y bastante tontos. Por ejemplo, cuando se ve la tele en casa, se apagan las luces. Si protestan les decimos que estamos en un cine y tan contentos. Cada día tenemos un encargado de las luces, están pendientes y van revisando que no se enciendan más de las necesarias. Matas tres pájaros de un tiro, porque se sienten responsables y mayores, te ahorras unos eurillos, y encima les tienes súper entretenidos. Pueden ser bastante implacables, eso sí! Y luego tenemos la fortuna de que tenemos seis chicos. Y ya sabemos lo que les gusta ganar a los chicos. Convierto la hora de las duchas en una competición. Las palabras mágicas son “a ver quién tarda menos en ducharse” tú suéltalo y siéntate a esperar cronómetro en mano a que surja la magia…aquí hemos llegado a batir récords interplanetarios! Para las chicas, que eso es otro cantar, paciencia y muchos “toc, toc, te falta mucho??” . Que no se relajen.

Igual todo esto os parecen tonterías, pero así de sencillamente es como funcionamos en casa, y gracias a Dios, hasta ahora, nunca nos hemos quedado sin comer ni vestir nunca. Ni en tiempos buenos, ni en malos, ni en regulares. Si os ha servido de algo, fenomenal, y si no, pues hemos echado un ratito! Feliz lo que queda de enero!!

 

 

6 comentarios en “Cuando enero cuesta…”

  1. Gracias, gracias y gracias por compartir vuestras cosas familiares!! A mí me suele dar apuro a veces preguntar a los demás… pero saber estas cosas me ayuda un montón! Nosotros tenemos solo una niña de 7 meses, pero no andamos muy holgados de dinero (¿quién sí? Jajaja), así que tu blog e instagram me está sirviendo de mucha ayuda para empezar 🙂

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  2. Muchas gracias Irene por compartir. Me siento muy identificada en la herencia de la ropa, vengo de una familia numerosa y ese fue el método de mi madre durante muchísimos años (básicamente hasta que cada uno empezó a poder pagarse su ropa). Y en cuanto a la ropa de mercadillo, desde luego hay verdaderas gangas.
    Me ha encantado el truco de “a ver quién tarda menos en ducharse” y el de los responsables de las luces, sin duda, buenísimos trucos.
    Gracias de nuevo.

    http://www.ajonjolidevivir.wordpress.com

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  3. Creo que soy la mayor traficante de uniformes de mi cole, pero gracias a eso hace un par de años o tres que no compro NINGUNA pieza del unoforme a ninguno de mis 7 hijos, JA! vergüenzas a mi….
    Me parto contigo, eres genial y taaaaaantas cosas que dice las digo/vivo yo tambien!
    Un beso y animo con la panza!

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