Cocina, Hogar, Ocio

Tarta de lo que sea

En mi último post os hablaba de lo importantes que son los buenos hábitos en la cocina para ahorrar unos eurillos, uno de esos hábitos es practicar la cocina de aprovechamiento, que nos puede sacar de más de un apuro y de la que podemos aprender un montón. Como hemos pasado la navidad hace nada, os propongo una receta para aprovechar los restos de los dulces navideños.

Me encanta el anuncio de Aldi que andan emitiendo ahora…me parece real como la vida misma, lo que le cuesta irse a la Navidad, eh?? Ayer descubrí que no había recogido el nacimiento que ponemos en el salón del sótano, y tuve que andar recolectando arenas y musgo de nuevo. Y con la comida, ni os cuento. He recopilado en un bote enorme, al que he llamado “el bote de la ignominia”, toooodas las chocolatinas, bombones, y demás guarrerías hipercalóricas con caducidad a largo plazo. Lo sacaré para el día de la madre y nos hará u montón de ilusión, ya veréis. Conmigo no eran tan condescendientes, lo que teníamos, había que terminarlo. Recuerdo cuando era pequeña andar comiendo polvorones hasta abril!! Yo, que soy mucho más blandurria que mi madre, prefiero buscar la forma de no tirar nada sin acabar aborreciendo la navidad, sus viandas, y la madre que las parió (algún día os contaré el episodio de mi querida Isabel Q.E.P.D. y el pavo maldito).

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El caso es que estamos a mitad de enero y seguía teniendo un pandoro hermosísimo que nos regaló un amigo. Mira que soy yo fan de la comida italiana, no me puede chiflar más, pero, para mi gusto, con los pandoros y los pannetones patinaron. Me resultan secos, hastiosos de comer y poco apetecibles (ahora es cuando el amigo que me regaló el pandoro se tira los pelos, sorry beibi). El caso es que llevaba ahí no sé cuanto, pero es que me daba pena regalarlo (puesto que ya era un regalo), y no quería en absoluto tirarlo (porque aquí hasta aprovechamos las mondas de las mandarinas como abono para el jardín). Resulta que una noche, de pura casualidad, me encontré zapeando con un programa del canal cocina de uno de mis chefs favoritos del que he aprendido un montón de mis platos estrella. Mucha gente en España le aborrece por su infame propuesta de paella con chorizo. Yo creo que es un incomprendido. Él se dedica a eso, a tunear la gastronomía internacional, no hay por qué tomarlo como algo personal. Se trata de Jamie Oliver. Para mí es un gurú, de verdad, investigadle un poco, merece la pena. En fin, que pillamos una parte del programa, especialmente dedicado a las comidas navideñas, en la que preparaba una tarta estupenda utilizando un pandoro como base. Me pareció genial la idea, y no dudé en reproducirla. Ahí os va.

Nosotros hemos seguido la receta al pie de la letra, y como teníamos un pandoro, lo usamos, pero tiene que quedar igual de bien con un pannetone, o unas magdalenas que se hayan quedado duras, o cualquier resto de bizcocho o plum cake. Utilizamos un molde redondo de los desmontables de toda la vida. Lo untamos con mantequilla (yo aquí jugaba con ventaja, porque tenía auténtica mantequilla irlandesa que me trajeron directamente de Dublin hace diez días, y la materia prima se nota y mucho!), y lo espolvoreamos con una mezcla de azúcar blanco y azúcar moreno. Retiramos el exceso. Este azuquítar que sobra lo reservamos para luego. Ahora cogemos el pandoro y lo descuartizamos. Cortaremos la base entera, como de tres centímetros de grosor, y la colocaremos como base de nuestra tarta. También cortamos los bordes del pandoro, que suele ser en forma de estrella. Cortamos todos estos ángulos hasta dejar un bloque central uniforme. Iremos adaptando los bordes del pandoro recortado en el molde, convirtiéndolos en los bordes de nuestra tarta. Así pues, la base está lista.

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Ahora preparamos una especie de natillas, pero más ligeras. En un bol batimos cinco huevos grandes con 130 gramos de azúcar moreno (si podéis pulverizar el azúcar mejor). Reservamos. En un cazo ponemos a fuego medio 300 ml. de nata líquida, 300 ml. de leche, 80 gr. de mantequilla y una vaina de vainilla (o un chorrito de esencia de vainilla). Cuando está a punto de hervir, se aparta de fuego. Batiendo sin parar para que el huevo no cuaje y poco a poco, vas incorporando el contenido del cazo (previa retirada de la vaina, si es que la has utilizado) a los huevos batidos con el azúcar hasta conseguir una mezcla homogénea. Ahora cogemos lo que quedaba del pandoro, el bloque central, y lo desmigamos en esta cremita hasta que quede bien empapado. Vertemos la mitad de esta mezcla sobre la base seca que teníamos preparada. Y ahora viene el rock´n´roll! Corta unos trozos de chocolate y colócalos descuidadamente sobre la mezcla, la receta original llevaba chocolate negro, pero se puede utilizar cualquiera. Y también un poco de mermelada, unas cuantas cucharaditas de mermelada por donde os parezca. Yo usé de melocotón y le iba de lujo! Sobre todo ésto, vierte el resto de la mezcla del huevo con el pandoro, y sobre la mezcla, más chocolate y mermelada de nuevo. Y para terminar, espolvorea el resto de azúcar blanca y morena que nos quedaba de forrar el molde. Ahora al horno, previamente calentado a 180 grados, durante 25 o 30 minutos…Cuando lo saques, déjalo reposar diez minutitos y listo. Es una tarta para servir en caliente. Nosotros la acompañamos de un poco de helado de vainilla y el resultado fue increíble. El azúcar de arriba forma una capa crujiente…y el chocolate se derrite y se funde con el helado…pa morirse!!

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Lo sé. Es una bomba calórica. Pero como yo este año tengo excusa para librarme de la operación bikini, me consiento un poquito. Si a estas alturas ya habéis mandado a freír puñetas la dichosa dieta, o si queréis reíros en la cara del “Blue monday”, no dejéis de hacerla. Os va a requeteencantar!!!

4 comentarios en “Tarta de lo que sea”

  1. Hola bueno buenas noches, me presento mi nombre es Patricia , soy del otro lado del océano Uruguay, yo como tú también tengo nueve hijo y uno en el cielo. Me ha emocionado tu historia y me he identificado mucho ya que todas esas preguntas y difíciles momentos que uno pasa en la vida que son etapas de aprendizaje y fortalecimiento . Te felicito a ti y a tu esposo por el ejemplo que dan.

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  2. Tania (la que no se quedara solo con 2)🙋, otra vez por estos lados, da la casualidad o es el destino, jaja pero tambien vi esta receta, y no me la apunte, queria buscarla, la propia la que el chef saco pero nada.. Asique gracias, ya se como aprobechar el panetone que tengo por ahi (tampoco me parecen nada apetecibles) Un saludo desde valencia!!

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