familia, General, Maternidad, Sin categoría, Sobre mí

You’ll never walk alone.

Hoy me pongo a escribir casi más por necesidad que por devoción. Muchos me decís que me envidiáis porque me véis siempre tan contenta, tan bien…y mira que yo os cuento sin problemas mis agobios y mis meteduras de pata, que los tengo y muchos!! Esta semana ha sido francamente dura. Israel ha vuelto a la oficina después del permiso de paternidad, Carmen ha empezado a dar malas noches (ergo yo no duermo), Esteban ha estado especialmente combativo, y para colmo ha hecho un tiempo de perros, lo que nos ha impedido poder salir a desfogar tensiones fuera, las mayores de exámenes, mil citas médicas…Sumadle a ésto que aún estoy en plena cuarentena, que tengo que lidiar con el trabajo que supone una familia de once miembros y procurar que mi casa esté medianamente habitable…y no, no tengo ayuda externa, que también me lo preguntáis mucho. Recogidas, limpiezas, comidas, lavadoras, planchas…todo corre de nuestra cuenta. Y qué queréis que os diga, me véis muy fuerte, pero, sinceramente, a veces todo esto se me hace bola. Y no cualquier bolita, no…bola como la que casi aplasta al pobre Indiana en el templo maldito…

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Miro a mi alrededor y veo otras familias que aparentemente lo tienen todo más fácil (más reducidas y menos escandalosas), con los niños muy monos y muy bien vestidos, con unas casas preciosas en las que no parece que  viva nadie, con chica de servicio que se encarga del trabajo “sucio”, que siempre hacen planes fabulosos y veranean en resorts de cinco estrellas… y, cuando estoy en estos tiempos de crisis, pienso si no me habré equivocado…si es posible que lo que yo necesitara para ser feliz fuera eso. Si tal vez con una vida así de postureable no tendría estos agobios. Porque yo, que soy mucho más débil de lo que pensáis, a veces echo a correr como Indi buscando la salida del túnel, y otras veces bajo los brazos y simplemente me dejo aplastar por la bola como una tonta…y pienso para qué carajos me habré metido yo en este follón de vida…

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Y en mitad de este ensimismamiento absurdo estaba estos días, cuando me llegó un vídeo de estos que rulan por los grupos de WhatsApp que me emocionó y me llegó al alma…y mira que era sobre un tema tan banal como el fútbol, pero con un fondo que toca el corazón. El vídeo mostraba imágenes de la ultima final de la Champions, pero no  lo que pasaba en el campo, si no lo que se vivía en las gradas. Cómo lo vivió la afición del Liverpool. Todas sus reacciones…ilusión al comienzo, decepción con cada gol en contra, esperanza y alegría con el suyo, tristeza con el pitido final, y alegría y orgullo con el saludo de sus jugadores al concluir el juego. Me llamó muchísimo la atención cómo se abrazaban y se felicitaban unos a otros al terminar. Y cómo aplaudían mientras los campeones levantaban su trofeo. Trofeo que ellos no tenían. Sin embargo yo sentí al verlo que su premio era mucho más grande (ojito, que yo feliz con la victoria del Madrid, eh?? Que esto no va de futbol, va de sentimientos. Conste en acta!). Su premio, con el que se sentían sobradamente pagados, era haberlo vivido. Y haberlo hecho juntos. El vídeo culminaba con una imagen del entrenador cantando y bailando la madrugada de la derrota. Gritando a los cuatro vientoshemos perdido, sí, somos imperfectos, pero hemos disfrutado! Y volveremos a intentarlo!! Y nos llevaremos la copa!! Y mientras se sucedían todas estas imágenes, sonaba de fondo su himno. Es realmente impresionante escuchar cómo lo cantan todos a una…you´ll never walk alone

No sabéis cuánto me ayudó. Porque vi mi vida ahí reflejada. Yo era esa afición, yo era cada uno de ellos. Es verdad que en ocasiones mi vida es un desastre. Mi mejor jugador se lesiona, me bailan como quieren…me marcan auténticos golazos, y goles de pura chorra porque yo no ando atenta, me parece que el sol brilla siempre más en otra parte. El balón de oro está con el contrario. Ellos levantan la copa. Y yo? Cuál es mi premio?

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Me di cuenta al ver ese video que, a fuerza de esperar mi premio, me lo estaba perdiendo. Porque mi premio no está al final del camino. Mi premio ES el camino. Mi premio consiste en que en mi casa nunca nadie caminará solo. En una sociedad en la que hay tantas personas que se sienten cada vez más aisladas, en la que las redes sociales han desbancado a las relaciones humanas, en la que, cada vez más, cada uno no mira más que por sus propios intereses…nosotros nunca estaremos solos. Mis hijos siempre tendrán con quien jugar, siempre tendrán a quién consultar una duda con los deberes, tenemos a quien contar nuestros secretos. Tenemos a quien encubrir y de quien chivarnos. Sabemos compartir. Crecemos juntos. A fuerza de reírnos unos con otros, aprendemos a reírnos de nosotros mismos. Los platos vuelan, sí, pero también los abrazos. Y las aventuras compartidas. Discutimos por el turno en el baño y nos peleamos por la ropa, pero que a nadie se le ocurra meterse con uno de nosotros o tendrá que vérselas con todos. Gritamos enfadados muchas veces, sí…pero también gritamos como locos de alegría todos los días. Mis hijos se pegan, sí…y también se comen a besos. A veces nos perseguimos, pero también bailamos juntos, en ocasiones bajo la lluvia. Tendré quién peine mis canas, quien acaricie mis arrugas…tendré quien me llore, quien me espere y a quien esperar allí arriba…de pronto mi vida, mi familia, todo a mi alrededor, me parece perfecto.

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Quizá no ganemos nunca, pero perder juntos se me antoja la mejor de las victorias. 

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Cuando camines a través de una tormenta
Mantén tu frente en alto
Y no temas a la oscuridad
Al final de la tormenta hay un cielo dorado
Y la dulce y melodiosa canción de la alondra
Continúa caminando a través del viento
Continúa caminando a través de la lluvia
Aun si tus sueños son pisoteados y golpeados
Continúa caminando, continúa caminando
Guardando esperanza en tu corazón
Y de esa forma, nunca caminarás solo
Nunca caminarás solo
Continúa caminando, continúa caminando
Guardando esperanza en tu corazón
Y de esa forma, nunca caminarás solo
Nunca caminarás solo

5 comentarios en “You’ll never walk alone.”

  1. Hola.
    Te sigo con verdadero cariño y mucha devoción.
    Me das muchísima envidia. A mi me hubiera gustado tener una familia de al menos 5 pero la vida decide por ti.
    Tengo solo 2 y a la pequeña de 24 años hace 8 que no la veo ni escucho. Ya no se como rie ni porque llora. Y vive en mi misma ciudad.
    No puedes imaginar mi dolor pero nada puedo hacer. Diego me ata a la vida pero mi angel, mi Ángela me llena de pena.
    Un beso Irene.
    Ana Belén

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  2. Me encanta tu forma de expresarlo… como madre de familia numerosa,me siento súper identificada con todo lo escrito, hay veces q envidio tener una vida más normal y menos absorvente, veces q desearía dar al stop… pero también es verdad q sin esa vida, sin mi familia, sería una persona muy distinta, más egocéntrica ( si cabe) o impaciente. En todas las casas se cuecen habas, pero el postureo dichoso es lo q nos hace olvidarlo y a mi se me olvida también. Gracias por este post y por mostrar una realidad tan diferente a lo q la sociedad demanda. Ánimo con este tiempo, todo pasa!

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  3. A veces a mi también se me viene el mundo encima, pero si te sirve de algo, me acuerdo de ti y sigo si ella puede con 9 no voy a poder yo con 3.jajajja… Gracias por ser mi inspiración

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  4. Mientras te leia sabia que ibas a concluir en que tu recompensa es ese dia a dia, son tus pequeños grandes hij@s, los dia a dia con ellos, todos los momentos que te hacen pasar, ya sabes lo que dicen no se disfruta tanto de un viernes sin un lunes. Dices de familias que aparentemente lo tienen o lo parecen mucho más fácil pero sabes que en todas las casas cuecen habas, hijos criados por cuidadoras, o en el peor de los casos en internados, que también los hay, prefiero una casa loca y alborotada pero donde estan los tuyos que ser criado fuera o con alguien que no es tu madre, entiéndase en casos normales, antes de tener a mi hija lei y lei y os lei y os lei y me di cuenta que lo importante son ellos y la relación con nuestros peques y el papi claro, la casa imperfecta, los platos o las motas de polvo iran poco a poco pero sin agobiarse, cuidandose una misma para dar lo mejor que tenemos. Besos y abrazos 💋💋

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