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Duelo fratricida

Hace unos meses subí a Ig una foto de la tarta de cumpleaños de mi hija Miriam. Las que me conocéis sabéis que cuando no tengo tiempo de hacer una tarta en condiciones, recurro a mi viejo truco de montar una en un momento con unos cuantos donuts, galletas oreo, donetes y huevos kínder… y aquel día, para variar, iba mal de tiempo. Así que la preparé en un momento y subí una foto en la que aparecía con las velas. Diez minutos después empezaron a llegarme montones de mensajes de preocupación…Irene, no sé cómo decírtelo, Fulanito de Tal ha subido tu foto poniendo cosas horribles!!”

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Fulanito es un famoso famosísimo nutricionista (aunque yo personalmente no tenía ni idea de quien era), y efectivamente había subido la foto de mi tarta, sin permiso, por supuesto, usando mi nombre, y escribiendo barbaridades…hablando de las grasas saturadas y asumiendo que mis hijos tenían obesidad infantil, y que luego me extrañaría de que tuvieran enfermedades cardiovasculares…muy desagradable, la verdad. A mí no me importó en absoluto, pero me dio mucho que pensar sobre el comportamiento humano…porque este tipo no tenía ni idea de como se vive en mi casa, ni de lo que comen mis hijos habitualmente, ni de nuestros hábitos de vida…y se atrevió a aventurar que mis hijos eran una panda de obesos que morirían de un infarto. El que hablen sobre mí me resbala bastante, pero si lo hacen sin tener ni idea, que ocurre a menudo, duele un poco, y más si meten a mis hijos por medio. Y no termino de comprender esa necesidad que tienen algunas personas de pisar a los demás para sentirse alzados…o de hundir la postura del otro para ensalzar la propia.

Y esto me parece aún más feo cuando lo hacemos nosotras. Porque somos tela marinera. Llevamos años luchando por defender nuestros derechos ante los hombres y somos nosotras mismas las que nos ponemos la zancadilla en tantas ocasiones. Me daba cuenta hoy, porque he escrito una entrada en Ig sobre si taparse durante el amamantamiento o no y han surgido algunas tensiones entre las respuestas…y digo yo…qué más da??? Está claro que todas tenemos nuestra firme opinión sobre este tema (y sobre todos), y creo que igual de firme debería ser el respeto a quien tiene otra distinta. Pero muchas veces estamos tan convencidas de que la forma correcta de hacer las cosas es la nuestra, que el desprecio por la de los demás nos sale solo…y no sabemos que es lo que hay detrás. No conocemos los motivos. Ergo no deberíamos juzgar.

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Los temas relacionados con la maternidad son candentes. Las que dan el pecho juzgan a la que no lo hacen, eso pasa mucho. A mí se me ha escapado algún pensamiento despectivo cuando alguien me ha contado que ha tirado la toalla con la lactancia…soy lo peor…y sí, todos sabemos que es lo mejor y conocemos todos sus beneficios, y sí, está claro que sería estupendo que todas lo hiciéramos, pero hay una cosa que no entiendo…por qué nos afecta tanto que las otras lo hagan o no?? Acaso yo hago siempre lo mejor para mis hijos? Porque…siguiendo con el tema de la alimentación, por ejemplo. Todas sabemos lo estupendo que sería que nuestros hijos cenaran verduras al vapor cada noche, por ejemplo, pero muchos días vamos a tope y no nos queda otra que hacer unas salchichas rápidas con patatas…vamos, esto a las madres normales nos pasa!! Una cosa es lo ideal, y otra a lo que podemos llegar dadas nuestras circunstancias. Y taparse o no…pues me parece lo de menos, la verdad…cuestión de carácter…es como exigirle a una que lleva bañador que se ponga un bikini…algo así. Y esto me lleva a lo siguiente que pasa mucho entre nosotras…ver a otra (incluso a una amiga) con un modelito llamativo y pensar…“qué se creerá con eso!” Un día sincerándonos entre amigas, salieron todas estas cosas, no me digáis que no es triste…joé, que se ponga lo que quiera! Como hacemos todas!! Y luego las que trabajan fuera de casa piensan que las que no lo hacen son unas fracasadas y que nunca serán nada en la vida…y las que se quedan a trabajar en casa piensan que las que lo hacen fuera son unas madres desnaturalizadas, las que salen piensan que las que no lo hacen son unas amargadas, y las que no salen, que las que lo hacen son un poco frescas, vemos a un niño en plena calle teniendo una rabieta de escándalo y pensamos que su madre es incapaz de controlarle…y así una lista larga, larga…nos damos poca tregua. Hoy me han llegado mensajes bastante incomprensibles y desagradables…me han llegado a decir (una mujer) que para qué quiero tener hijos para luego taparlos…y no es lo peor que me han dicho por dm, ni siquiera el mensaje de la tarta lo fue. Os acordáis del post sobre el nacimiento de Nazaret?? Pues una famosa instagrammer me escribió para decirme que estaba utilizando la historia de mi hija para dar pena y que aquello me vino al pelo para ganar seguidores…pa mear y no echar gota.

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Podemos pretender que ésto no pasa, pero siendo sinceras, mirando en el fondo de nuestra intención, sabemos que todas en algún momento hemos estado en uno u otro bando. Este post pretende ser un llamamiento a la empatía entre nosotras, a ponernos más en el lugar de la otra, y a comprender. Porque no sabemos el origen de cada decisión tomada por las demás, y puede ser algo duro, o terriblemente doloroso. Quizá sonría al exterior, o diga que hace una u otra cosa porque le da la gana, y lo cierto es que hay alguna situación que le obliga a ello y está desgarrada por dentro. O puede ser simplemente porque sí, porque le da la gana, o porque no, porque no le da la gana, y esto, en muchas ocasiones, es una razón tan válida como cualquiera y no debería ser blanco de críticas.

Esta semana me encontré con una frase que me ayudó un montón.

La causa de toda perturbación consiste en que nadie se acusa a sí mismo.

Y creo que ahí está mucho la clave…antes de criticar algo del otro, mejor me miro yo…lo hago todo bien? Me equivoco alguna vez? Puedo mejorar en algo? Si la respuesta es “SÍ”, mejor me pongo a trabajar en eso, y ya como guinda, sería estupendo buscar los puntos de encuentro entre nosotras, tooooodas las cosas en común y disfrutar de ellas. Escucharnos unas a otras y aprender unas de otras. Y sabéis una cosa?? Tenemos taaaanto que enseñarnos, que terminaremos por olvidar ese tiempo oscuro en el que nos poníamos la zancadilla…terminemos ya con este horrible duelo fraticida

3 comentarios en “Duelo fratricida”

  1. Que razón tienes,lo de las madres que solo trabajan en casa lo pienso muy a menudo,me digo que harán todo el santo día en casa,y lo más gracioso a mi que más me dará?!jajajaja si sigo una cuenta de igual que dice algo que atenta a mis principios automáticamente dejo de seguirla,sin más,ni malos comentarios ni nada,no merece la pena,y todo el mundo debería hacer lo mismo que yo

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    1. uf imaginate si cuando volvemos del trabajo tenemos que hacer mil cosas ellas igual, y encima claro la parte importante con el nene detras o encima 😂.jiji

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  2. Efectivamente estoy contigo Empatia, respeto es lo que nos hace falta pues encima entre las mujeres parece que nos gusta la crítica fácil cuando el dia a dia no lo es nada, niños, trabajo, educación todo es complejo muy conplejo y se toman decisiones en base a esas complejidades y todo ello con el que esto no esto si juzgandonos unas a otras. Perfecta ninguna, deberiamos pensar que cada una hace lo que puede y bien merece un respeto pues realmente que me juzguen cuando caminen con mis zapatos.

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