familia, General, Ocio, Sobre mí

Un gran día.

Ya me conocéis, yo a mi ritmo…muchas me habéis pedido que os cuente cómo fue el día del bautizo de Carmen (os advierto que fue todo más sencillo que un cubo boca abajo, os vais a decepcionar!), y aunque hayan pasado dos semanas, aquí lo tenéis, más vale tarde que nunca!!!

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Lo primero que os ha chocado es que lo hayamos celebrado en León. Lo cierto es que con León nos une una relación muy especial, las abuelas de Isra son de allí, las dos! Mi familia también proviene de la maragatería leonesa y mi padre trabajó durante años para una empresa minera de allí, así que se puede decir que somos un poco cazurros, que en su mejor acepción es una palabra que los leoneses han sabido sublimar hasta convertir su significado en algo maravilloso. Porque lo mejor que tiene León es su gente…mejor que su catedral incluso, que es mi favorita del mundo mundial (y mira que yo soy más de románico, pero es que la pulchra leonina es taaaan bonita, que a veces me quedo tonta mirándola y me parece mentira que pueda ser real).

Pues eso, que los leoneses son lo mejor, los oriundos y los de adopción. Tenemos en León amigos del alma de los de verdad, de los que cambian tu vida, de esos que parece que hayan estado desde siempre y que no te cabe en la cabeza que puedan llegar a faltar nunca…esos amigos que son familia. Y uno de ellos, Maciej, es el padrino de Carmen.

 

 

Nosotros siempre hemos bautizado a nuestros hijos en Semana Santa (excepto a Júnior, que es un enchufao y tuvo un privilegio al alcance de muy pocos), pero como esa semana es temporada alta para Maciej y le iba a ser imposible venir, pues decidimos ir nosotros…por aquello de la montaña y el innombrable. Igual os ha chocado el nombre del padrino, es lo que tiene ser polaco. Él, a la gente a la que sabe que le resultará complicado quedarse con su nombre, les dice que se llama Matías, así que vosotros mismos! No es tan difícil de todos modos, se pronuncia algo así como Machi. Es un hombre increíble, espejo en el que se miran mis hijos…tanto, que juegan a ser él! Divertido, generoso y entregado como nadie. Le queremos hasta la luna y siempre tiene una palabra para nosotros que nos hace volver a empezar cuando tenemos ganas de bajar los brazos…sin duda es un regalo del cielo para mi familia…y ahora para Carmen más que para nadie!

Total, que en busca del padrino nos fuimos, y en busca de un lugar en especial, la iglesia de Nuestra Señora del Mercado, porque era la parroquia de la infancia de la bisabuela Carmen, que vivía allí, en la plaza del Grano, y siempre nos ha contado cantidad de historias y aventuras que vivió por aquellos lares…así que nos hacía especial ilusión poder celebrarlo allí, casi como homenaje a ella, que no pudo venir porque está pachucha, pobre, pero sabemos que le hizo mucha ilusión nuestra elección. Encima la Iglesia es preciosa, románica, del XI, y reformada con muy buen criterio, así que tan contentos nosotros!

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Ya tenemos padrino e iglesia, así que nos falta la madrina!! Qué os puedo decir de Raquel… desde el momento que apareció en nuestras vidas se convirtió en imprescindible, y es un autentico angelito sin alas (aunque a este paso seguro que le salen pronto, como a Toby, os acordáis?) para todos nosotros. Hemos pasado muchas cosas juntas, y nos hemos acompañado en muchas situaciones difíciles…y también nos reímos cantidad y nos soporta con una paciencia que no es de este mundo! Así que yo creo que la elección es top total!!

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Decidimos celebrar el bautizo por la mañana para tener todo el día de disfrute, y desde luego no pudimos sacarle más jugo! Eso sí, lo de tener que correr a primera hora siempre hace que surja alguna movida, rocecillo, y muchos nervios, cosas de familias normales, nos repusimos enseguida, no problem, lo importante es no dejar que esas peleíllas condicionen el resto del día. Queríais saber cómo íbamos vestidos…pues hijas mías, con muchísima sencillez, porque para las madres normales la cuesta de septiembre se ríe a carcajada limpia de la de enero y no estaba el asunto para mucha inversión, así que os diré con toda la tranquilidad del mundo que me puse un vestido muy cuco que me compré en el mercadillo de El Portil cuando estuvimos en julio, y ni tan mal!! Los niños con cositas apañadas que ya tenían y las chicas e Isra lo mismo. La importante era Carmen, y ella sí que estaba para ponerle un piso de guapa, con un vestido maravilloso que diseñó y cosió sólo para ella una de mis seguidoras, y es que cuando digo que sois lo más es que lo sois. Para mí que fuera vestida con un regalo de una de vosotras tuvo un significado muy especial, y de alguna forma me hizo sentir que todas estabais allí, acompañándonos, y me pareció de lo más entrañable.

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La ceremonia fue super sencilla, y super familiar…como era una fecha tan mala, a todo el mundo le pilló fatal…así que subieron sólo mis padres además de nosotros. En total: los abuelos, Jose, Juan (el padrino de Esteban del que también tengo que hablaros porque merece un post para él solito),  Raquel, Maciej y nosotros once. 17 personas!! Sabéis lo que es eso para nosotros acostumbrados a ser ciento y la madre (literalmente) en nuestras fiestas??? Pues muy a gustito! Ofició Juan, y claro, como nos conoce como sin nos hubiera parido, pues todo resultó muy cercano, muy íntimo…no sé como explicaros…como muy cálido! Fue una ceremonia en la que quedó patente que lo único importante era el significado de lo que estábamos haciendo. Todos participamos, los padrinos y el padre dijeron unas palabras, los hermanos hicieron las peticiones, y yo canté con mi sinusitis y todo.

 

Eso sí, el que con niños se acuesta, meado se levanta, y tuvimos un poco de todo…algún rato en que Yago y Fran se pegaban, o Esteban se escapaba pasillo arriba, o Carmen hacía de las suyas…y es que justo ese día, justo, se levantó con el estómago regular…y los vómitos y la diarrea aparecían cuando menos lo esperábamos. Hubo que aplazar el comienzo por una alerta de código marrón, en mitad de las renuncias vomitó hasta la primera papilla que aún no se ha tomado, y en cuanto le pusimos la túnica blanca volvió a pegarse un chorrocaca propulsivo y la puso perdida…os podéis imaginar el percal, las toallitas volaban y las carcajadas, pues también.

Al terminar hicimos unas fotitos (que me gusta a mí una foto, ya me conocéis) y nos fuimos a celebrarlo allí cerquita. Resulta que el padre de un compañero de facultad de mi cuñado (ahí queda eso) tiene varios locales por el centro, así que reservamos y nos preparó una mesita muy apañada en la terraza junto a la iglesia de San Martin, apartaditos y fenomenal. Los niños tenían sitio para corretear por allí y pudimos comer tranquilos. La comida también fue muy sencilla, a base de vinitos y tapas, que es lo que mola del Húmedo. Todo super rico, no os digo más que he engordado dos kilos en los diez días que hemos estado por allí arriba! tremendo!! Nos trataron fenomenal y estamos super agradecidos. Volveremos fijo.

Luego nos fuimos paseando a por el postre, para bajar la cecina y no sentir remordimiento de conciencia por el helado…hay pocas imágenes que reflejen mejor  la felicidad que la de un niño en una heladería..pues imaginaos nueve!! Lo disfrutamos de lo lindo! Y el padrino aprovechó para congraciarse con el heladero, con el que ya había hecho yo amistad un par de días antes cuando nos dimos una vuelta por allí. Es curioso, porque mis seguidoras leonesas me habían dicho que aquellos eran los mejores helados de León, pero que el dueño era un sieso…y nosotros terminamos hablando con él hasta de de su tío el misionero. El padrino y yo es que hablamos hasta con las farolas. Echamos un rato muy rico allí.fd52392a-089a-4c8b-afcb-831a7e025474

 

Y luego, como mi mami estaba cansada y tenía los pies más hinchados que los precios, decidimos ir a descansar un poco al parque del Cid, que es uno de mis rincones favoritos de la ciudad…un jardín de ensueño en medio del centro (valga la redundancia) en el que hay buena sombra, agua fresca, y columpios, así que era el sitio perfecto para nosotros. De lo que no teníamos ni idea es que justo ese día se estaban celebrando las jornadas de la cultura judía, y una de sus actividades consistía en un montón de talleres gratuitos de oficios medievales justo allí, en aquel parque. Podeís imaginaros qué maravilla!

Mis papis descansando tranquilamente a la sombra y los niños super entretenidos haciendo de todo!! Forjadores, alfareros…escribieron su nombre en letras góticas, modelaron un gólem de arcilla, tallaron su inicial en piedra a puro golpe de cincel, hicieron una cajita para guardar sus tesoros, y descubrieron cantidad de juegos que les encantaron. Desde luego que mejor imposible! Si lo planeamos no nos hubiera salido! Encantados los niños y los mayores, que también nos remangamos y nos liamos con todo lo que se nos puso por delante…sobre todo los padrinos! Que se vinieron muy arriba y le tallaron a Carmen su inicial entre los dos en el que resultó ser el regalo más bonito que recibió mi princesa ese día.

Cuando dominamos todos los oficios y la abuelita descansó, seguimos nuestro camino hacia otro de los clásicos leoneses…chuches en la calle Ancha. Y es que en la calle Ancha hay unas tiendas de chuches de morirse de bonitas, y qué queréis que os diga, un día es un día y aquel bien merecía un extra de azúcar para mis chicos. Con ese aporte de energía conseguimos alcanzar la catedral, y hasta allí llegamos, porque la abuelita no podía ya con la vida, pobre, así que nos sentamos bucólicamente en un aparcamiento divino, delante de unos contenedores a esperar que vinieran los chicos con los coches.

Los niños llegaron a casa agotados, y no les dio la vida más que para un cola-cao con galletas y cayeron rendidos. Y ya tranquilitos, en nuestra happy hour como nosotros la llamamos, nos sentamos a cenar los mayores. Charlando de todo, riendo de todo y con sencillez. La sobremesa se alargó y terminamos pasando del comedor al salón, donde lo último que recuerdo es a los chicos sirviéndose una copichuela mientras se me cerraban los ojos de puro agotamiento

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Habéis visto?? Nada especial, ni pompas ni grandes celebraciones, solo un día sencillo, entre gente sencilla…eso sí, lo disfrutamos como nadie, porque la sencillez es lo que hace grandes los momentos. Fue un día precioso para dar gracias por Carmen, por su vida y por todo lo maravilloso que nos ha traído. Me sentí realmente completa…sin modelito de firma, ni gran banquete, ni mesa dulce, ni shooting de lujo…todo quedó reducido a lo realmente importante, y para mí esa fue ,de largo, la mejor forma de celebrarlo.

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1 comentario en “Un gran día.”

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