familia, General, Maternidad, Sin categoría, Sobre mí

Chica, no sé cómo lo haces…

Que sí, que la vuelta al cole se me pasó hace dos semanas, pero la verdad verdadera es que el ritmo del curso como tal no se retoma hasta el mes de octubre, que es cuando empiezan los horarios normales, las extraescolares, los anocheceres tempranos y todo el mogollón de rutinas en general…así que por una vez (y sin que sirva de precedente) llego a tiempo!

Organizarse bien el curso es un arte, y como todos los artes es una virtud, y las virtudes hay que practicarlas. A mí me ha costado años de equivocarme el poder llegar a un medioequilibrio aceptable y asumible por el clan familiar y que ninguno perdamos la cabeza por el camino! Y como siempre me estáis pidiendo trucos de organización, pues aquí os dejo los míos.

Se empieza desde el principio, y lo primero que hay que hacer en el día es despertarse y ponerse en marcha. En mi casa suena el despertador muy temprano, a las 6,30 de la mañana…pensaréis que es demasiado, pero yo necesito esa horita antes de despertar a los niños para espabilarme, concienciarme, y solucionar cosas antes de que empiece todo el mundo a correr por la casa y se formen las interminables colas en las puertas de los baños. Es súper recomendable poder prepararse mentalmente para la jornada, porque nuca es fácil….oración, meditación, yoga o lo que hagáis. Yo rezo un poquito y me sienta de miedo! Mis hijos entran a las nueve, vivimos a cinco minutos del cole, y les despierto a las 7,40 más o menos. Es mejor tener tiempo de sobra que andar a las carreras. Por la mañana tenemos la suerte de estar Isra y yo, así que nos dividimos las tareas, él desayunos y yo ropas. A mí no me agobia improvisar (como os podéis imaginar), y la preparo sobre la marcha, pero si por las mañanas vais como pollo sin cabeza, podéis dejarla preparada por la noche. A mí no me gusta adelantar ese trabajo la noche anterior, ese rato es para Isra y para mí y hago mío lo de “cada día tiene bastante con su afán“…en fin, que si lleva uniforme no hay complicación, y si no lo lleva, pues tampoco es tan difícil. Los míos no llevan, lo que si tengo es un apartado de “ropa de cole”. Optad por ropa cómoda, velcros, y cinturas elásticas. En el armario tengo pegada una plantilla con los días de educación física de cada uno, así no se me escapa ningún chándal.

Los desayunos aquí no son ningún problema, todos desayunan completo y bien, algún día Israel se deja preparadas las tazas por la noche, pero en general no, todo se hace sobre la marcha. Sé que esto es un caballo de batalla importante para muchas de vosotras, escribiré un post solo sobre la alimentación. A modo de introducción os diré que al final para los niños es más fácil repetir las conductas que ven…a nosotros nos encanta desayunar y hacerlo con calma, y eso le hemos transmitido a nuestros hijos. Se sientan todos juntos a la mesa, se cuentan sus cosas…en casa es un momento agrdable! Recuerdo una vez en una reunión del cole que una mamá comentó que su hija no quería desayunar nunca, la profesora le preguntó “y tú que desayunas?“, ella dijo que un café bebido, rápido y de pie, que no le entraba más a esas horas…pues eso, que luego es difícil conseguir que el niño se tome (como esta mami pretendía) su leche, su zumo, sus cereales, su pieza de fruta y sus dos lonchas de jamón…ha que predicar con el ejemplo.

Tema almuerzos para el recreo. Otro clásico. Yo tampoco me complico, y en el cole me ayudan a no tener que hacerlo. Es obligatorio en todo el ciclo de infantil llevar fruta, y no se puede llevar otra cosa, así que  fruta que te crió. En pelar tres manzanas y meterlas en tuppers no se tarda nada…En primaria pueden llevar cualquier cosa (aunque gracias al trabajo fenomenal que hacen en infantil, Mateo me sigue pidiendo fruta muchos días), pero mi experiencia me dice que cuanto más mayores son, más reacios se vuelven a llevar almuerzo…yo me preocupo poco, la verdad. Considero que desayunan bien y que es suficiente hasta la hora de la comida, y comprendo que el rato del recreo lo quieren para jugar y desconectar. De todos modos en esto cada niño marca su ritmo, y yo se lo respeto.  Loreto, por ejemplo, sigue llevando algún pequeño bocadillo, y Yago y Fran no quieren saber nada.

Reuniendo todo esto así queda la mañana: papá baja a la cocina y va preparando desayunos mientras yo toco diana y voy repartiendo ropas. Los tres chicos mayores se visten nada más levantarse, recogen lo que quede de la habitación, hacen las camas, y bajan a desayunar. Los pequeños desayunan antes de vestirse porque es más fácil que se manchen. Una vez todos vestidos van pasando por el baño…dientes, cara y tirando.  Mientras hacen eso yo preparo almuerzos a quien quiera llevarlos y su padre se arregla. A las 8,45 (como muy tarde) están siempre saliendo por la puerta. Una vez que coges ritmo no es tan difícil. Al cole!

Y en cuanto al cole os diría que para tener un buen curso es importante elegir un buen centro…me da igual si es público o privado, hay que buscar, acudir a las jornadas de puertas abiertas, revisar idearios e informarse, y pensar que aunque nos pille un poco más lejos, al final merecerá la pena, porque de cómo trabajen en el cole dependerá el cómo trabajemos en casa, y estar en buena sintonía con la escuela es fundamental para la armonía del curso…flaco favor le hacemos a nuestros hijos si en casa ponemos verde al profe de ciencias o en tela de juicio las decisiones de la directora. Yo estoy encantada con mi cole, llevo más años que algunos profes, y allí me siento como en casa. Confío plenamente en cada uno de los profesores, y se han convertido en amigos con los que puedo hablar libremente y sin tapujos de lo que les falta y les sobra a mis hijos. Aprovecho para agradecerles desde aquí, que sé que algunos me siguen, dejar en el cole a los niños e irme tan tranquila como si estuvieran conmigo misma, es todo un privilegio.

Elegir un buen cole es importantísimo también para organizarse la tarde. Por el horario fundamentalmente…eso es determinante en la organización del día. Nosotros tenemos jornada intensiva, y aunque es verdad que es difícilmente compatible con la conciliación, para los niños es genial. Les da tiempo para comer, para jugar, para hacer deberes y hasta para aburrirse, que es muy necesario (véase el post “cómprete un burro” de este blog) . Y luego están las famosas extraescolares…yo soy poco partidaria de estas clases, la verdad. Y en el caso de elegir alguna, siempre elijo clases lúdicas, en las que los niños jueguen y se diviertan…me parece que con las horas lectivas ya tienen suficiente matraca de estar sentados y recibir presión (que sí, que a ellos también les afecta). Decía que es importante el cole también de cara a este asunto por dos cosas. Primero porque cuanto mejor sea el docente, menos ayuda externa necesitará el niño. Eso es así. Y segundo porque hay coles (como el mío, que es lo más), que ofertan talleres de tarde para que los niños vayan al colegio, hagan otras actividades, y se relacionen con los profes y con el aula de un modo más distendido y divertido. Y en mi cole encima estas clases son gratuitas, toma ya! Igual no tenéis este tipo de ofertas en vuestros centros, pero podéis pelearlas! Desde el ampa, el equipo pedagógico o con una conversación abierta con el director o el jefe de estudios, podéis movilizaros los padres…para conseguir peces hay que mojarse el trasero!!

Tema deberes. Algún día os contaré que es lo que pienso yo de ésto de mandar trabajo para casa, pero la realidad es que de momento los deberes son como las meigas: haberlos hailos y hay que haceirlos. Muchos padres optan por llevar a sus hijos a hacer los deberes a alguna academia, que está fenomenal , pero (a mi entender, que no soy nada más que una madre normal con un poco de experiencia) es un error. Es verdad que es muy cómodo y te aseguras que siempre los hacen, pero no le estás dando al niño la posibilidad de responsabilizarse él mismo de sus asuntos. Crear un hábito de trabajo en casa es importantísimo, y le ayudará el resto de su vida…si tiene un buen sentido de la responsabilidad desde pequeño, todo será más fácil. Y si le acostumbras a que haya una tercera persona encima de él para que lo haga todo y corregirle, no sabrá sacarse las castañas del fuego. Yo ni les llevo a academia, ni hago los deberes con ellos. Nunca. Cada uno tiene su mesa de trabajo, su espacio, y su tiempo. Y tienen que aprender a utilizarlo. A mí me agota escuchar (bueno, más bien leer) en los grupos de WhatsApp de las clases (otro tema que da para un par de posts en exclusiva), las horas que pasan los padres sentados con los niños…normal que me diga la gente “no sé cómo lo haces con nueve, yo con uno me agoto!”…chica, no te agotes! ( ver “Ahora lo llaman síndrome de “burnout” en este mismo blog). Que cuatro sumas las pueden hacer solitos perfectamente! Y si no las hacen, tendrán que asumir las consecuencias, y eso les apremiará a hacerlas la próxima vez. Así de sencillo. Yo tampoco les corrijo los deberes, a no ser que los profesores me lo pidan explícitamente. Me parece más provechoso para ellos que los corrijan en clase con todos y sean conscientes de sus propios errores.

Eso sí, lo que no puede ser es pasarse tres horas delante del libro…yo hasta tercero de primaria les dejo como mucho tres cuartos de hora, y de cuarto a sexto, hora y media (en secundaria y bachillerato ya es otro cantar, codos pelaos es lo que toca, y si pasan…pues ya hablaremos de eso también). Es lo que nos han marcado los profes que es suficiente y si los niños quieren, en ese tiempo lo sacan todo de sobra. Porque no debemos olvidar que los niños también tienen que tener tiempo de ser niños. Ya sabéis, jugar, relacionarse, pelearse, aburrirse y esas cosas. Yo siempre tengo la tentación de quedarme las tardes en casa…total, tengo un jardín enorme, con parque y bien de césped para jugar al fútbol, y como se tienen unos a otros, pues se entretienen, y encima yo puedo estar en casa marcándome un Ortega Cano tan agustito…pero no. Veo que tengo que salir de esa comodidad aunque me pese ( porque odio las tardes de parque hasta límites insospechados) porque es muy importante que vayan forjando su personalidad relacionándose con otros niños y en otros ambientes. Ármate de paciencia y de un buen puñado de pipas si eso te ayuda, y tira pal parque. Y si puedes variar de parque elegido durante la semana, pues mejor (Dios mío, no puedo creer que esté diciendo esto). Quedar con otras mamis también ayuda, grandes problemas del mundo se han solucionado a los pies de un arenero, os desahogáis de la vida y compartís el trago. Tampoco hay que echar ahí los restos de laos siglos, una horita es suficiente, si quieres más, pues fenomenal. Piensa que va en tu beneficio, cuanto más se cansen, antes se duermen. Pues eso, un rato de parque y a casa.

Y en casa también pueden jugar, claro. Lo que yo tengo absolutamente prohibido son las pantallitas entre semana. No hay ni ordenador, ni play ni tablet. Tienen que tirar de ingenio, y si tirar de ingenio para ellos es sinónimo de sacar todos sus juguetes, es obligatorio recogerlo todo antes de la hora BCC (baños, cenas, cama, para los neófitos). Es importante que a esa hora esté todo en su sitio, porque si no, me agobio muchísimo. Así que media hora antes de empezar el mambo, les pongo a recoger. Entre semana no hay baños relevantes, hay duchas rápidas (a no ser que por lo que sea no puedas salir y utilices el baño como parte lúdicohigiénica de la tarde). Los tres mayores, obviamente llevan su ritmo, así que yo solo me encargo de los baños de los seis pequeños. Yago y Fran se duchan solos, a Mateo, Isra y Esteban los duchamos juntos, y a Carmen la bañamos mientras los hermanos cenan. El proceso duchas/pijamas no nos lleva más de media hora. Aquí sí que tengo que hacer un poco de sargento O´neall, porque el agua les gusta más que comer con las manos, así que hay que meterles bulla por ecología y por economía (algún día os contaré mi “Historia de amor” con el CYII). Una vez duchados, pijamas y a cenar.

Con las cenas lo mismo, no les dejo que se eternicen, suelen tardar como media hora, se comenta un poco como ha ido el día y palante. Turno de dientes, pises y a la cama. Para hacer todo esto empiezo como a las 19,30 y a las 21 están en la cama. Es bueno para todos que se acuesten temprano. Para ellos porque necesitan descansar y para nosotras por lo mismo, sobre todo si pasas 24/24 con ellos, porque es realmente agotador y el curso es muy largo. Recuerdo una vez a la salida del cole que escuché a dos niños de la clase de Miriam (cuando iba a quinto de primaria) comentar el capítulo de la noche anterior de ¨la que se avecina”, y me pareció terrible! Y no tanto por el hecho de que no creo que sea una serie para niños, si no porque termina a las doce de la noche!! En mi casa la noche es de los papás, a los pequeños les apago la luz a las nueve, a los medianos a las diez (aunque ese rato lo pasan en la cama leyendo), y las mayores a las once como mucho. Aprovechamos ese rato para cenar juntos y tranquilos, ponernos al día y realizar alguna tarea sencilla que nos guste…escribo, hago alguna manualidad, vemos una serie o lo que sea…me toca lidiar con lavadoras y platos a esas horas también, pero si lo haces sin niños pululando alrededor no resulta tan estresante, os lo prometo…procuramos no acostarnos demasiado tarde, que el despertador suena enseguida…a la camita y vuelta a empezar.

Ojo! Que así escrito parece que nuestro día a día es un paseo militar, y nada más lejos de la realidad! Hay veces que las cosas nos cuestan un poco, y veces que nos cuestan un montón, que lo de “obedecer a la primera” es un término que no se lleva mucho por aquí…lo que sí hemos logrado es crear rutinas de horarios y actividades que hacen mucho más fácil para todos saber que es lo que toca en cada momento y así los peques no oponen tanta resistencia. Y por supuesto que están los imprevistos en plan tutorías, médicos, y demás. Para organizar todo esto (además de las tareas que le corresponde a cada uno en casa, que durante el curso no dejan de hacerlas), nosotros hemos recurrido este año a un planificador semanal para toda la familia, el nuestro es de blessings y nos encanta. Es mucho trabajo, es verdad, pero mi amiga Adriana tiene razón…en nada echaremos de menos los follones en la cocina y las pilas de ropa…hay que aprovechar el tiempo al máximo, que vuela!!

Pues ya estaría! Ésta es mi respuesta a una de las preguntas que más he escuchado en mi vida…normalmente opto por un “pues me apaño divinamente!”, pero hoy que tenía tiempo me he explayado…espero que os sirva de alguna ayuda…o que al menos sacie vuestra curiosidad! Podéis dejar vuestros propios modus operandi en los comentarios, que yo también aprendo mucho de vosotras! Feliz curso para todos!!

 

 

2 comentarios en “Chica, no sé cómo lo haces…”

  1. Pues me parece un sistema genial. Y si, nos organizamos mejor las de mas niños (aunque yo solo tenga 5), pero no porque nuestros hijos se ayudan entre ellos y lo hacen todo solos (como te suelen comentar las madres agobiadas de solo uno o dos hijos), si no porque nosotros potenciamos la autonomía, y lo de ser esclavas no lo llevamos bien, bastante es ya el tiempo que te ocupa sacar adelante tantos hijos, y trabajar los dos a jornada completa fuera de casa, como para encima ir de “madre abnegada” que lo tiene que hacer todo porque los demás “no saben” “o no quieren saber”.
    Yo sigo aprendiendo cada día, de ser una desordenada compulsiva he pasado a ordenada a secas, para mí es un gran logro. Y gracias a Dios mis hijos ya son mas mayores, 19, 16 cumple hoy el segundo y los trillis ya tienen 11……… Qué respiro!!!
    Enhorabuena por la maravillosa familia que teneis

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.