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Cuando su dormir nos quita el sueño.

Tema estrella de tooodos los que os preocupan, os cuento cómo lo gestionamos por aquí, vamos a ello!!

Lo cierto es que yo nunca me he formado ni informado, soy bastante desastre para esas cosas, así que lo que os cuento es puro instinto, cosecha propia y sentido común. Y estoy segura que muchas de vosotras ya lo hacéis así, pero como me preguntáis, aquí os lo dejo.

Mucha gente me dice que he tenido mucha suerte con mis hijos, que todos duermen muy bien….yo no creo en la suerte, ya lo sabéis. Creo en el esfuerzo (que cuesta un rato) y en la dedicación. Y creo que el tema del sueño es súper importante, porque afecta a absolutamente toda la familia, así que conviene tratarlo lo mejor posible desde bebés. Un bebé bien educado en el dormir, dormirá bien siempre…

Ojo! Estamos hablando de niños sanos, sin problemas, enfermedades ni trastornos. Esos casos merecen un trato aparte…nosotros tuvimos a Loreto con reflujo hasta que cumplió nueve meses…fueron nueve meses de llanto continuo cada noche, nos sentíamos afortunados el día que nos acostábamos a las cuatro de la mañana! Fijaos si he pasado por momentos difíciles en la vida…pues para mí, aquel fue el más duro, sin duda! Recuerdo aquellos meses como un auténtico infierno, y las horas con la niña en el salón como un auténtico castigo…cada vez que veía amanecer sin haber pegado ojo me cogía unas llantinas que ni os cuento! Y eso que tenía 24 añitos!! Me pasa ahora con casi cuarenta y me desintegro directamente…en fin, que aquello tenía su razón de ser por lo malita que estaba, la pobre…y eso es lo primero que hay que descartar si tenéis un bebé que llora sin parar. No os preocupéis por parecer pesadas o neuróticas. Si tienes dudas de que al niño pueda estar pasándole algo, llévale al pediatra. Si sus revisiones son normales y sigue llorando, yo recomiendo y recomendaré hasta el fin de los tiempos la osteopatía. Un buen osteópata pediátrico es la solución para muchas de las molestias de los bebés (intestinales, musculares…) que no son cosas graves, pero les afectan hasta el punto de trastornarles los ritmos de sueño y vigilia. Yo desde que lo descubrí, no paso tres malas noches, a la segunda que veo que algo falla, le llevo y listo. A parte de la terapia al bebé (o al niño, que yo ahora estoy llevando a Fran y Yago) os va a dar truquis y rutinas para que en casa todo vaya sobre ruedas. Y es en este punto en el que empiezan mi consejos para unos buenos hábitos de sueño. Niño sano y feliz. Un buen punto de partida.

Otra cosa que tengo que aclarar es que mis consejos no sé si son adaptables a las que practiquéis el colecho, yo lo he hecho solo de forma eventual, así que no sé si funcionaría igual para las que tomáis esta elección!

Lo primero que os tengo que decir es que con la primera pagamos el pato pero bien, Miriam con un año andaba pululando por la casa a las doce de la noche, no la acostaba hasta que no caía rendida, y los que terminábamos más rendidos aún éramos nosotros! De recién nacida la dormía en brazos (que no es malo, luego os especifico), y solo dormida la acostaba…cometimos muchos errores. Luego vino Loreto que sufrió lo indecible como ya os he contado…así que cuando llegó Fernando (con todo lo que supuso su nacimiento, que madre mía), Isra y yo teníamos claro que teníamos que cambiar nuestra estrategia en cuanto al sueño aunque muriéramos en el intento. Comenzamos a leer algunos libros que trataban el tema, pero quedamos bastante horrorizados, así que decidimos montar nuestro propio plan…y ha funcionado hasta ahora! Crucemos los dedos!!

Empezamos a trabajar un buen hábito del sueño desde recién nacido. Aquí os explico lo de antes. Yo siempre he sido de tener a los niños mucho en brazos. En los meses de incubadora de Fernando aprendí la importancia del método canguro, del piel con piel, y lo he practicado con todos mis hijos, los prematuros y los que no lo han sido. Pero también procuro enseñarles desde el principio que su cuna es un sitio especial, calentito, cómodo y mágico, y que es fenómeno estar ahí. Muchas me habéis dicho que vuestros bebés es como si le tuvieran alergia a sus cunas, que en cuanto los plantáis, lloran, se despiertan como un resorte, y montan pollos por doquier. Bien, aquí es muy importante la empatía con el niño. Piensa que durante nueve meses ha estado apretadito en tu tripa, que los últimos meses los ha pasado literalmente doblado por la mitad, y nosotros queremos de golpe ponerles en horizontal, totalmente estirados y en un sitio totalmente inhóspito para ellos. Tenemos que hacer de la cuna su nido. La idea es que el cuerpo del bebé las primeras semanas pueda mantener cierta forma de C, con el tronco y las piernas un poco elevados…y además rodearles con un cojín de lactancia, una toalla enrollada o algún sistema así, para que se sientan recogiditos y como en casa. Ya si les dejas una muselina con la que hayas dormido un día o algo así y que huela a tí, el niño capitán general. A mis hijos les ha ido genial lo de la muselina, se la acercan a la cara, se acarician con ella…les ayuda mucho a relajarse y a dormir. Ahora también hacen unos muñecos preciosos, pulpos de crochet, que simulan el tamaño y la forma del cordón umbilical, y a los recién nacidos les encantan! De hecho, los utilizan como parte de las terapias en muchas unidades de neonatología. En fin!! Que el primer paso debe ser este, prepararles su cunita lo más acogedora posible. Y cuando son más mayores, su cama. Con sábanas chulas que huelan muy bien. Y está genial que elijan un muñeco (uno solo, que luego se despiertan cada dos por tres creyendo que están en el zoo de San Diego) por el que sientan especial cariño.

Seguimos. Sí, a los bebés hay que cargarles mucho en brazos. Mantener un contacto directo y continuado con mamá les ayuda a sentirse seguros y estar más relajados…ergo dormirán mejor. No hagáis ni caso de los que os digan que así les malcriáis y que los bebés nos manipulan. Sólo quieren estar con nosotras, y es que no tienen otra cosa! Así que es comprensible! Somos su abrigo, su alimento, su protección…así que mucho brazo sin miedo! Eso sí, yo lo compagino con enseñarles lo chulo que es dormir también en su cuna. Si ellos nos ven relajadas y confiadas en este tema, se convencerán de que es bueno para ellos…mamá no miente!! Yo desde recién nacidos procuro fijar unos hábitos en cuanto a horarios. Ojo!! No soy esclava de los horarios, pero procuro mantenerlos siempre que sea posible, y los días que no se pueda, nos adaptamos con total normalidad. Que si nos ponemos nerviosas ellos lo notan y les contagiamos, así que tranqui, troncas…

Ya hemos hablado de la cuna, o la cama en el caso de los más mayores, pero también la habitación es importante. Las habitaciones de los bebés suelen estar recogidas, así que no hay problema, pero con los niños mayores es más complicado…procura que hayan recogido la habitación antes de acostarse, el orden ayuda un montón a estar relajado…y viceversa!!

Si se nos duerme el bebé en brazos no pasa nada, le acostamos y listo, pero yo he descubierto que es importante acostarles despiertos también. Si decides que a las ocho será su hora de dormir, procura que a esa hora llegue relajado. Con los básicos de siempre, baño, masaje y cena, por ejemplo…y a la cama! Yo cuando les acuesto de bebés, no dejo de sonreír ni un momento! Les achucho un montón, y aunque no me entiendan les digo “Qué guay, a la camita, qué agustito!” como ciento cincuenta veces! Creo que es importante que desde pequeños les transmitamos esta idea, que la cama es un sitio fenomenal y que se está la mar de bien. Con los medianos hago lo mismo, les arropo hasta el cuello, les remeto la sabana por los lados, y les repito mil veces la suerte que tienen de tener una cama tan calentita y cómoda. Y antes de despedirnos, es bueno compartir un rato agradable con ellos. Nosotros rezamos un poquito y luego contamos un cuento. Con Carmen también! Podéis hacer lo que sea, siempre que no suponga el poder llegar a algún momento de tensión. Es decir, que no es el momento de hacer repaso del día, ni de echarles la bronca porque no han llevado los calcetines al cesto de la ropa sucia…es un momento para estar tranquilos y hacerles ver que están donde mejor pueden estar.

Otra cosa! Los pises y aguas de los más mayores, antes de meterles en la cama! Que luego se nos despiporran! Bien, Cuando hemos terminado todo el ritual nocturno, un besito a cada uno y es hora de marcharse. Y este punto es super importante! Hay que hacerlo como cuando nos depilamos con cera. De golpe, sin pensar mucho y sin miedo. Tienen que vernos firmes. Yo mientras cierro la puerta siempre digo “Buenas noches, chicos, os quiero mucho, que descanséis…”, y ellos me dicen “que no te piquen los chinches…” Siempre lo mismo. Que al final es como nuestra forma de decir -“A dormir, sin cachondeos, ok??”, -“Ok, mami, oído” o algo así…podéis buscar vuestra propia formula. A Carmen le doy un besito, y le digo que la quiero igual…su respuesta es siempre una sonrisa, nunca se queda llorando en la cuna.

Y te vas. Sin remordimiento ninguno. Aunque sea junio y pegue el sol en la calle. Te vas y listo. En mi casa somos de dormir a oscuras. Con alguno de los niños utilicé un tiempo luz de noche, y descubrí que es un error. Además se la puse por mi propia iniciativa, no por petición del niño…es curioso ver como muchas veces las necesidades se las creamos nosotros! Está demostrado que la oscuridad ayuda al descanso, a la retención de conceptos, al aprendizaje y al crecimiento, además, si están a oscuras tendrán menos tentaciones de levantarse y liarla, así que no os de ningún reparo en dejarles a oscuras, es muy bueno para ellos. Si tuvieran miedo a la oscuridad, hay herramientas para ayudarles a atajarlo. Nosotros hemos utilizado el libro “No me da miedo la oscuridad”, de la editorial San Pablo, y nos ha ido fenomenal. Os dejo el enlace por si queréis comprarlo aquí.

Y este es el momento más delicado, porque tú te las prometes muy felices en tu happy hour y pueden pasar dos cosas. Que los peques se duerman de verdad y tú te quedes más a gusto que en brazos, o que el niño en cuestión se levante de la cama mil veces, o llore como un endemoniado si es un bebé, poniendo en riesgo tu cenita relax con el churri. Bien, también ésto es importante. Lo primero, retomemos el punto uno. Comprobar que no hay razón física para su malestar. Si todo está bien, ármate de paciencia, cógele de la mano (si anda), y llévale de nuevo a la cama. Si es un bebé, intenta ponerle el chupe y acercarle su trapito, si eso no funciona, le coges hasta que se calme y le vuelves a acostar. Es importante mantener la calma, que según va pasando el tiempo se va agotando, lo sé, pero piensa que serán días duros, pero al final merecerá la pena… Consuela y vuelve a consolar las veces que haga falta, coge y vuelve a soltar. Hasta que se duerma. Yo y mis “OJO!”! Aquí viene otro…la norma general es que hay que seguir y seguir, sin sacar al niño de su habitación, con paciencia y cariño hasta que se duerma. Pero! Si un día estás hasta el moño, especialmente cansada o con menos paciencia que la señorita Rottenmeyer, llévatelo contigo, relajaos los dos un rato, y volved a intentarlo más tarde. Las normas estrictas y poco flexibles a veces nos angustian, y nos sentimos fatal si no somos capaces de llevarlas a cabo. Fiarte de tu instinto y de cómo te sientes es lo más lógico y coherente.

Básicamente esto es todo, ya os dije que no es nada especial, supongo que es lo que se hará en la mayoría de las casas del mundo, espero que os ayude si aún estáis un poco despistados en este tema!! Rematamos con dos cositas muy básicas:

  • Nunca, nunca, nunca, amenaces ni castigues a tu hijo con llevarle a la cama. Nunca!! Eso de gritarles “pues a la cama y punto”, se ha acabado. Hay que buscar otro sistema. Al menos hasta que el hábito y el gusto por dormir estén muy muy bien establecidos.
  • La cama es para dormir, y como mucho para leer. No para jugar, ni para comer, ni para ver la tele. Cuantas más cosas les dejemos hacer en la cama, menos la relacionarán con el dormir, que es realmente para lo que deben utilizarla.
  • Cuida tu cama. Sí, sí, la tuya propia. Si tus hijos ven que para tí es importante, la haces con esmero y esas cositas, aprenderá que la cama es como un pequeño tesorito que todos tenemos, y le cogerá mucho más cariño a la suya…

Ahora sí! Creo que es todo!! Si tenéis alguna duda, o vuestro caso es especial, si os ha funcionado algo parecido o algo completamente distinto, contádmelo en los comentarios! Y así aprendemos unas de otras…Os deseo muuuucha suerte a las que estáis en la difícil batalla del sueño…puede dar un poco de pereza ponerse a cambiar hábitos, pero cuando te animas por fin y lo consigues, te cambia la vida!! Nada más, un beso grande…y felices sueños!!

1 comentario en “Cuando su dormir nos quita el sueño.”

  1. Ayyy Irene, qué bien me ha venido leerte. Tras estar viviendo mi tercera maternidad y roto todos mis esquemas, me enfrento desde hace 2meses a noches d reflujo, de dormir cn el peque en mi barriga, cuello… todo para manternerlo erguido. Veo pasar las horas d la noche y cuando llegan las 7am muchas veces hasta he soltado alguna lagrima. Leerte me ha aliviado y ayudado a afrontar todo esto mejor y q por experiencia sé que pasará. Y claro, cn tanto cansancio la paciencia con los otros a la hora d dormir no es la misma cuando éstos lo único q quieren es juerga, me piden pis, agua y hasta me pedirían el desayuno ( toque de humor)….
    En fin, mil gracias d nuevo super mami!!!!

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