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No hay mejor ataque que una buena defensa.

Es una de las máximas que se están confirmando estos días. Y mira que es algo en lo que en la era pre-covid no pensaba demasiado, pero con toda esta historia me he dado cuenta de lo importante que es. Porque, no solo el corona, cualquier enfermedad es susceptible de ser más grave cuanto peor sea el estado general de base. Yo estoy pensando mucho en estas cosas ahora…

La verdad es que siento que he fallado. Las madres experimentadas a veces nos pasamos de listas, sabéis? Y nos creemos que lo sabemos todo. Y muchas veces he sido súper escéptica con todas estas corrientes que hablan de la importancia de los probióticos, la cultura BIO y esas cosillas. Pero rectificar es de sabios! Y estos últimos meses estoy aprendiendo un montón. Sin volverme loca, eso sí. Con tranquilidad, pero estoy poco a poco cambiando hábitos, rutinas y costumbres, y parece una tontería, pero en el tiempo que llevo haciéndolo, ya lo noto bastante.

Una de las cosas que tenía claro que debía mejorar es el estado de las defensas de los niños, porque han pasado un año de aúpa. Carmen debutó con el rotavirus, Yago estuvo casi dos años con elycobacter, y ya conocéis la historia de Fran y sus vómitos continuos…aquí los “me duele la tripa” y “estoy agotao” eran diarios. Y cuando se ponían enfermos de otra cosa, lo hacían a lo grande, las toses se conviertían en bronquitis en un abrir y cerrar de ojos y las gastroenteritis simples se tornaban en desastres de proporciones bíblicas. Al final al comentar estas preocupaciones con su médico y su osteópata, los dos me dieron el mismo consejo. Hacer algunas modificaciones en la alimentación y reforzar las defensas. Y es que yo no tenía muy claro cómo funcionaba el asunto, pero resulta que la capacidad defensiva del organismo se centra en la flora intestinal. Y claro, si los niños han tenido alguna historia previa que las haya debilitado, luego es mucho más fácil que cualquier tontería se complique. El cuerpo no responde igual.

En fin, que decidí empezar por la alimentación. No somos unos obsesos, pero poco a poco estamos intentando disminuir la ingesta de productos muy manipulados…cuanto más manipulados, más afectan a nuestra microbiota, y una vez que las bacterias malas se han hecho con el control, nos resulta mucho más difícil que las buenas tomen el mando. Así que lo menos posible de procesados (ojo, que de vez en cuando nos seguimos dando algún homenaje). Pero en casa hemos empezado a hacer nosotros la bollería, el pan, por ejemplo, y hasta hemos conseguido fermento casero con solo harina y agua (lo que se llama “masa madre”, si os interesa, os cuento en otro post cómo hacerlo en casa). Hemos eliminado gran parte de la lactosa de la alimentación de los niños, y hemos descubierto que este simple hecho ya le ha hecho mejorar una barbaridad en sus problemas bronquiales.

Y luego vamos introduciendo en la dieta poco a poco alimentos que favorecen la buena salud de la flora intestinal. Como el yogur, por ejemplo, si es de soja mejor. O las verduras fermentadas, que nos encantan, sobre todo la col. Sé que suena fatal, pero si las probáis os vais a enganchar, os lo prometo! El famoso chucrut alemán no es más que col fermentada salteada. La sopa de miso japonesa también es buenísima, pero aquí no tiene demasiado éxito…seguiremos intentándolo!! Y luego hay sustancias que son fenomenales. Como la insulina, que es una fibra soluble que alimenta las bacterias beneficiosas. Nos parece un término muy químico, pero hay insulina en los espárragos, los ajos, las alcachofas y los puerros, por ejemplo. Y también el almidón resistente, que es un hidrato que puede ser digerido por las bacterias. Está en las patatas, los boniatos, las legumbres y el arroz, por ejemplo. Y hablando de arroz, mejor integral. Y las pastas y los panes también, siempre que sea posible.

Y luego hay algo que se llama kefir. Suena raro y es raro. Vale, son como unos nódulos parecidos a la coliflor, son bacterias, pero de las buenas, y con ellas se puede fermentar leche y conseguir un yogur estupendo. Luego se cuela, y el mismo nódulo te sirve para seguir fermentando. Ahora está súper de moda, pero en mi casa se consumía ya hace 20 años…o más! Mi hermano siempre ha sido un visionario y un pionero en estos temas, y yo siempre he seguido sus consejos, con doce añitos, antes de que casi nadie lo conociera, yo ya lo manejaba de lo lindo. Lo que se consigue, como os decía, es algo parecido a un yogur…más cremoso y más ácido (podemos endulzar con stevia), pero con las propiedades del yogur elevadas a la enésima potencia, es estupendo. Ya me diréis si os atrevéis a probarlo!

Bien, eso así en líneas muy básicas en cuanto a la alimentación. Es genial lograr introducir estos pequeños cambios, pero a veces no es suficiente. Y hay estados, sobre todo como os decía, después de haber estado pachuchos, o en épocas de especial intensidad emocional, o de stress, o de trabajo, en las que necesitamos una ayudita extra. Y ahí es donde entran los suplementos. La verdad es que hay montones, pero al ser algo que hay que tomar durante una buena temporada hay que ir con cuidado. Sobre todo si lo necesitamos para los niños, cualquier cosa que les demos a ellos nos tiene que dar todas las garantías. A mí me hablaron fenomenal de Megalevure, un probiótico apto, probado y comprobado para niños desde los dos años, y los estoy usando con los que están más flojitos por lo que os contaba antes. Tienen cantidad de los lactobacylus esos famosos de los que tanto hemos oído hablar, y la verdad es que el resultado es fenomenal, yo estoy encantada. A Yago le ha cambiado hasta el color de la piel!! Y las quejas de malestar general se han disminuido sustanciosamente. Vienen en sobrecitos que se pueden tomar directamente o disolverse en algún líquido. Aquí no me han puesto problema ninguno! Si los probáis me contáis, a ver cómo os ha ido.

Y básicamente esto es todo! Ya sé que parecen pocos cambios, pero para una familia como la nuestra es un gran paso, creedme!! Y por supuesto estoy abierta a cualquier sugerencia!! Vosotras también habéis empezado a sentir inquietudes de este tipo? Qué hacéis para mantener en buena forma las defensas de los peques??

2 comentarios en “No hay mejor ataque que una buena defensa.”

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